Le cayó un rayo y se volvió músico

El Sr. Cicoria era una persona muy normal. Pero un día, estando junto a un lago le cayó un rayo. Milagrosamente no le pasó nada. Bueno … sí, una cosa: empezó a sentir un inmenso deseo de escuchar música de piano. Al final ya no necesitaba el oído: escuchaba la música dentro de su cabeza.

 

 

 

 

 

Esta historia del Sr. Cicoria aparece en un libro del Dr. Oliver Sacks, que hasta hace poco reconozco me era completamente desconocido. Fue gracias a un film llamado ‘La música nunca se detuvo’, basado en otro de sus libros.
La película trata sobre un chico que desarrolla un tumor cerebral que le provoca una serie de secuelas muy graves. El chico queda en un estado apático y sin responder por sí mismo a su entorno. Puedes dejarlo horas y horas sentado en una silla, callado, quieto y con la mirada perdida. Pero cuando le hablas y especialmente cuando suena alguna canción de sus grupos favoritos entonces revive, se transforma súbitamente en una persona alegre y charlatana, una persona normal. Y cuando apagas la música … él también se apaga, como si le hubieran apretado un botón y lo hubieran desconectado.

 

La música nunca se detuvo - Tráiler

 

 

El Dr. Sacks era neurólogo y el chico fue uno de sus pacientes. Durante su larga carrera se encontró con un montón de casos curiosos y sorprendentes como el de este chico y muchos de ellos los recopiló. El libro donde aparece esta historia se llama ‘Un antropólogo en marte’.
Más tarde descubrí que otra película estaba basada también en uno de sus libros: ‘Despertares’, con Robin Williams y Robert DeNiro. El libro tiene el mismo título.

 

Trailer - Despertares (1990)

 

 

Finalmente encontré otro libro titulado ‘Musicofília: Historias de la música y el cerebro’. Es una recopilación de casos, todos ellos relacionados de alguna manera con la música y los efectos que tiene en la mente. La primera historia que explica el Dr. Sacks es la del Sr. Cicoria, que también era médico, en este caso cirujano ortopédico.
Y efectivamente, el Dr. Cicoria era una persona bastante normal. No tenía estudios musicales ni era muy amante de la música, si acaso un poco de rock.
Pero después del incidente con el rayo comenzó a sentir la necesidad de escuchar música, y concretamente música clásica de piano. Al principio le bastó con comprar Cds y saborearlos en casa horas y horas. Más tarde comenzó a ir a recitales, aunque no fuera en su ciudad.
No tardó demasiado en sentir el deseo de tocar él mismo toda aquella música. De intentarlo por lo menos, porque no tenía ni idea de música ni de tocar el piano. De hecho, para empezar no tenía piano, pero consiguió uno y comenzó a aprender por su cuenta.
Si la cosa ya era complicada, pasado un tiempo comenzó a escuchar música en su cabeza. No era ninguna música conocida, era música original que venía de … no se sabe dónde. La primera vez que le pasó fue en un sueño en el que él hacía un recital interpretando precisamente una de estas melodías. Y aquello ya no paró. Escuchaba música a todas horas y él intentaba como podía plasmar aquellas notas en un papel o como fuera.
Se dio cuenta de que necesitaba ayuda y se buscó un profesor de piano. Así empezó a tocar la música de los compositores que le gustaban y también por supuesto la música que tenía en su cabeza.
Pasado un tiempo hizo su debut y pese a no tener una gran técnica los expertos alabaron su nivel, especialmente teniendo en cuenta el poco tiempo que llevaba metido en ese mundo.
El resto del libro son historias similares, como os decía todas relacionadas con la música. Si la música os parece algo extraordinario, leyendo estas páginas todavía os lo parecerá mucho más.

 

Oliver Sacks

La parte triste de todo esto es que al poco tiempo de haber hecho estos descubrimientos me enteré de la muerte del Dr. Sacks. Una muerte reciente de la que los medios se han hecho eco.
Mi intención no era hacer un homenaje a Dr. Sacks. Ya hacía tiempo que tenía pensado escribir esta entrada. Pero he tardado mucho en publicarla y ahora él ya no se encuentra entre nosotros. De modo que finalmente todo ello sí puede ser un pequeño homenaje a su persona y a su trabajo. Sea como sea, os recomiendo sus libros. Os sorprenderán.

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