Esta es aquella (VII)

La música tiene la peculiar capacidad de incorporarse de modo natural a cualquier aspecto o circunstancia de nuestra vida. Hay música para cuando nacemos, para cuando morimos, para cuando nos casamos o celebramos algo… También hay música para los actos oficiales. Música que representa a un estado, un colectivo, una institución o una organización. Himnos que con el tiempo adquieren una carga emocional y aglutinante sorprendente.
Y sin embargo realmente es tan solo música, como tantas otras piezas musicales que existen en el planeta. El himno de Alemania es un buen ejemplo de ello ya que su origen se remonta a un cuarteto de cuerda.



La célebre melodía que todo el mundo conoce, (ya sea alemán o no) es obra de Joseph Haydn, personaje que ya ha aparecido otras veces en este blog y que se suele considerar el padre de la sinfonía. Pues bien, hay que otorgarle también la paternidad al himno que nos ocupa.
Con motivo de la celebración del aniversario de Francisco II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico se pidió a Haydn que compusiera un gran himno que pudiera estar a la altura del por entonces ya conocido God save the Queen inglés.
El poeta Lorenz Leopold Haschka fue el encargado de poner letra al himno y ahí de nuevo es evidente la influencia del himno inglés ya que el primer verso que escribe Haschka es Gott erhalte Franz den Kaiser (Dios salve al emperador Francisco), que es además el título por el que se conocería en adelante.
En Febrero del año 1797 se interpretó en un teatro de Viena, lógicamente con la presencia del homenajeado.
La acogida debió ser muy favorable porque la composición pasó a convertirse en el himno del Imperio.
Más tarde, cuando se disolvió el Sacro Imperio Romano Germánico Francisco pasó a ser Francisco I, emperador de Austria. No por ello quiso el monarca desprenderse de su regalo de aniversario, por lo que lo convirtió en himno de su nuevo imperio. Luego vendría el Imperio Austro-Húngaro y así hasta nuestros días en que es el actual himno de Alemania.
A lo largo de todo este tiempo el texto se ha ido cambiando algunas veces. Actualmente el himno se conoce como Deutschlandlied (la canción de los alemanes), pero la música siempre ha permanecido inalterada.
Lo curioso del caso es que Haydn utilizó la misma melodía dos veces: una vez para el himno y otra vez para un cuarteto de cuerda que estaba componiendo en ese momento. No está muy claro si fue primero el uno y luego el otro, al revés o simultáneamente pero lo cierto es que el segundo movimiento del cuarteto para cuerda Opus 76 No. 3 tiene un inicio que todo el mundo puede reconocer aunque sea la primera vez en su vida que lo escuche.
La obra se conoce también con el sobrenombre de Emperador, por motivos obvios.

 

Cuarteto DSCH interpreta el Cuarteto Opus 76 nº3 ‘Emperador’ de Joseph Haydn (2º mov.)

 

El resto del cuarteto, por si os quedasteis con ganas de más.

 

Cuarteto DSCH interpreta el Cuarteto Opus 76 nº3 ‘Emperador’ de Joseph Haydn (1er. mov.)

 

 

Cuarteto DSCH interpreta el Cuarteto Opus 76 nº3 ‘Emperador’ de Joseph Haydn (3er. mov.)

 

 

Cuarteto DSCH interpreta el Cuarteto Opus 76 nº3 ‘Emperador’ de Joseph Haydn (4º mov.)

 

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