Música cristalina

El cristal no es un material demasiado asociado a los instrumentos musicales. Su fragilidad no lo hace especialmente apto para tal fin. Sin embargo lo cierto es que existen instrumentos de cristal que producen unos sonidos dulces y etéreos.

 

 

 

Para empezar tenemos la llamada arpa de cristal, conocida también como copas musicales. Seguro que alguna vez hemos visto a alguien frotar suavemente el borde de una copa de vino obteniendo para sorpresa de todos un hermoso sonido.
El arpa de cristal consiste en un conjunto de copas dispuestas de tal modo que nos permite hacer música con ellas. El tamaño de la copa y la cantidad de líquido que contiene determina la nota que obtenemos.
Con mucha práctica y perseverancia se puede llegar a ser un auténtico virtuoso, como Richard Pockrich al que se le atribuye la invención del instrumento en 1741.

 

Robert Tiso – Danza del hada de azucar (Piotr Ilich Chaikovski)

 

Cuentan que, estando en Europa Benjamin Frankin presenció algunas interpretaciones con el arpa de cristal y ello le dio la idea para crear un instrumento nuevo al que llamaría armónica de cristal. Explicado de modo muy poco técnico lo que hizo Franklin fue atravesar las copas con una barra de metal y situar dicha barra horizontalmente, dotándola al mismo tiempo de un mecanismo que la hiciera girar. Si pensáis en la imagen de un pollo a l’ast seguro que lo entenderéis enseguida.
El nuevo instrumento hizo su debut en público en 1762 e inicialmente parecía tener un futuro prometedor. Personajes ilustres como María Antonieta aprendieron a tocarlo y compositores de la talla de Mozart crearon piezas para armónica de cristal.
Pero no todo eran buenas noticias. Empezó a circular la noticia de que el instrumento era dañino para la salud, provocando enfermedades graves. En algunos lugares incluso llegó a prohibirse su uso.
Y realmente parece que hay algo de cierto en todo esto ya que actualmente se sabe que en aquellos tiempos su utilizaba plomo para fabricar el cristal, elemento muy tóxico para el cuerpo.

 

William Zeitler – Danza del hada de azucar (Piotr Ilich Chaikovski)

 

Aunque muy raras y poco conocidas también existen flautas de cristal. Aquí podéis ver un flautín de cristal.

 

Tsai Wan-Lung – La hierba de la primavera

 

Aun más extraño y poco corriente resulta este didgeridoo de cristal. Sin duda un hermoso instrumento.

 

Doug – Didgeridoo de cristal

 

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